Jesucristo: Centro de Todo – El Cordero de Dios que Quita el Pecado del Mundo
Jesucristo: Centro de Todo
El Cordero de Dios que Quita el Pecado del Mundo
Introducción: El Verbo que Era Dios
La Biblia no presenta a Jesucristo como una opción más en un menú espiritual, sino como el fundamento, el centro y la culminación de toda la historia de la redención.
Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, todas las Escrituras dan testimonio de Él Juan 5:39.
“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”
Jesucristo no es un ser creado, ni un buen maestro; es Dios eterno, coigual con el Padre, la imagen visible del Dios invisible Colosenses 1:15.
1. La Pre-Existencia y Deidad de Cristo: El “Yo Soy” Eterno
La enseñanza bíblica es clara: Cristo es eterno. Su encarnación en Belén no marcó Su comienzo.
Miqueas 5:2
Profetiza que el Mesías, aunque nacería en Belén, tiene sus orígenes “desde los días de la eternidad”.
Juan 8:58
“Antes que Abraham fuese, yo soy”
Al usar el título divino “YO SOY” Éxodo 3:14, Jesús afirmaba Su deidad eterna.
Colosenses 1:16-17
“Porque en él fueron creadas todas las cosas… todo fue creado por medio de él y para él. Y él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten”
Cristo es el agente creador y el sustentador de todo el universo.
2. La Encarnación: Dios Hecho Carne para Habitar Entre Nosotros
El milagro de la Navidad no es solo un bebé en un pesebre; es la kenosis, el vaciamiento voluntario de la gloria celestial Filipenses 2:6-7.
Juan 1:14
“Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros”
“Habitó” (skēnoō) significa literalmente “puso su tabernáculo”. En Jesús, la Shekinah ahora habitaba en un cuerpo humano.
Isaías 7:14 / Mateo 1:23
“Llamará su nombre Emanuel… Dios con nosotros”
No un símbolo, sino Dios mismo en carne humana, sin dejar de ser Dios.
3. La Obra Redentora: El Cordero Sustituto y Perfecto
El centro del Evangelio es la cruz. Jesús no vino principalmente a dar un ejemplo, sino a rescatar a perdidos Lucas 19:10.
Isaías 53:4-6
“Ciertamente llevó él nuestras enfermedades… Mas él herido fue por nuestras rebeliones… y Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros”
La descripción más vívida de la expiación sustitutiva. Jesús tomó nuestro lugar.
Juan 1:29
“He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”
Cumplimiento último del sistema sacrificial. Su sangre quita (aireō) el pecado de raíz.
Romanos 3:23-26
Explica la justicia de Dios en la cruz: Cristo es el propiciatorio (hilastērion). Su muerte satisface la justicia divina y manifiesta Su amor.
4. La Resurrección: La Victoria Sobre la Muerte y la Validación de Todo
La resurrección no es un añadido opcional; es el sello de aprobación divina sobre la obra de Cristo y la garantía de nuestra justificación.
1 Corintios 15:17
“Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados”
La tumba vacía es la evidencia de que el Padre aceptó el sacrificio.
Romanos 1:4
Jesús fue “declarado Hijo de Dios con poder… por la resurrección”. Validó todas Sus afirmaciones.
Apocalipsis 1:17-18
“Yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos”
El Cristo resucitado tiene las llaves de la muerte y el Hades.
5. El Señorío de Cristo: No Solo Salvador, Sino Rey
El mensaje bíblico no ofrece a un “Jesús salvador” opcional. Señorío y salvación son inseparables.
Romanos 10:9
“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo”
“Señor” (Kyrios) es el título usado para Yahweh en la Septuaginta. Es reconocer Su deidad y soberanía absoluta.
Filipenses 2:9-11
Un día “toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor”. Su señorío es universal.
Lucas 6:46
“¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?”
El verdadero discipulado implica obediencia, no solo admiración.
Conclusión: ¿Quién Dicen que Soy Yo?
Jesús hizo la pregunta crucial: “Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?” Mateo 16:15. Hoy, esa misma pregunta resuena.
Dios Eterno
El Yo Soy
Mesías Prometido
El Cordero que quita el pecado
El Resucitado
El vencedor de la muerte
Señor Soberano
A quien toda rodilla se doblará
No hay salvación en ningún otro, “porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” Hechos 4:12.
La fe cristiana bíblica es una relación de sumisión y adoración a una Persona: Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Él es, verdaderamente, el centro de todo.
“Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén.”
